Seis maneras en las que los padres contribuyen a la ansiedad de sus hijos

Karen Banes, de The Washington Post, describe algunas prácticas de la paternidad que hay que evitar para no aumentar la ansiedad de los chicos.

La ansiedad es un padecimiento cada vez más común en el siglo XXI y también afecta a los más chicos. Según un estudio del Instituto Nacional de Salud Mental, de Estados Unidos, más de 25% de los adolescente sufre algún desorden diagnosticable de este tipo, informa Karen Banes en un artículo de The Washington Post.

La autora, que es mamá y escritora con estudios sobre Infancia y Familia, argumenta que los padres muchas veces empeoran la ansiedad de los pequeños mediante algunas prácticas. Para intentar evitarlas, Banes las describe a continuación:

Preocuparse demasiado. Cuando un niño vuelve de la escuela con historias de compañeros malvados o de maestros insensibles, los padres obviamente lo resienten. Pero quizás no debería ser así, dice Banes. Los chicos se estresan más si ven a los padres estresados. Ellos necesitan papás fuertes, cuya actitud ante los problemas funcione como contrapeso de la ansiedad.  

Abogar por ellos. Todos los padres quieren defender a sus hijos. Y su primer instinto al escuchar sus problemas escolares, por ejemplo, es correr a la escuela e intentar resolverlos. Esto puede comunicarles que no confías en que ellos mismos pueden resolver sus problemas, argumenta la autora. La prioridad de los padres debe ser ayudarlos a encontrar una solución que puedan implementar sin su ayuda.

Compensarlos a partir de sus debilidades. Otra actitud común en los padres es actuar de inmediato ante las debilidades de sus niños: si tiene notas bajas en matemáticas, ponerle un tutor; si es molestado en la escuela, comprar un libro sobre bullying. Banes sugiere que en lugar de enfocarse demasiado en lo negativo, los padres trabajen con las fortalezas para construir confianza e independencia. Y aumentar las actividades en las que tu hijo es muy bueno.

Exagerar las fortalezas. Es cierto que hay que enfocarse en lo positivo, pero no hasta el punto en que las expectativas causen más ansiedad. Si constantemente presumimos a nuestros hijos en público, o elaboramos futuros planes para ellos, sentirán una gran presión. Elogiarlos es bueno, pero no hay que hacer de la excelencia una razón para esperar más de ellos, sugiere Banes.

Ser muy estricto con los valores. Es normal que los padres inculquen valores buenos en sus hijos, pero es importante no hacer de ellos una obsesión. Los adolescentes a veces toman malas decisiones y la idea de enfrentar a unos padres demasiado rígidos puede causarles extrema ansiedad. Al punto de llegar al suicido, en los casos más trágicos. “No construyas una cultura en la que tus hijos tengan miedo de acercarse a ti para admitir que han cometido un error”, señala Banes.

Ocultar tus problemas. Ningún padre quiere preocupar a sus hijos contándole sus propios problemas: como aprietos financieros o una pelea con la pareja. Sin embargo, son muy perceptivos y aunque no sepan los detalles, pronto se dan cuenta de que algo anda mal. No necesitas agobiarlos, pero sí ser honesto. Sobre todo, recomienda Banes, hay que comunicarles las acciones que estamos llevando a cabo para resolverlos. “Al compartir lo que nos causa ansiedad y cómo lo enfrentamos, estamos modelando maneras prácticas de resolver la ansiedad”.

Fuente: The Washington Post

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